contrato didáctico

Evaluación previa de las actividades de aprendizaje a través de un contrato didáctico

Ideas evaluación

Evaluación previa de las actividades de aprendizaje

Es necesario que el estudiante conozca, desde el inicio del proceso, tanto las actividades que están programadas antes de llevarlas a cabo, como los criterios que se utilizarán para evaluarlas después que sean ejecutadas. De esta manera no sólo podrá tener nociones del trabajo y del esfuerzo que necesita realizar, sino también podrá valorarlas y familiarizarse con ellas. No estamos hablando de una “prueba de diagnóstico”, que es un instrumento que sólo incorpora la mirada del docente, quien “mide” a sus estudiantes al inicio para formarse una idea de su condición. Estamos hablando de la incorporación de variadas estrategias que permitan mejorar la dis-posición de los estudiantes hacia las actividades que se llevarán a cabo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El contrato didáctico puede considerarse como una de estas estrategias.

El contrato didáctico o contrato de aprendizaje es ideal para abordar esta valoración previa de las actividades que se realizarán en un determinado curso. Lobato (2006) define esta técnica como:

Un acuerdo establecido entre el profesor y el estudiante para la consecución de unos aprendizajes a través de una protesta de trabajo autónomo, con una supervisión por parte del profesor y durante un período determinado. En un contrato de aprendizaje es básico un acuerdo formalizado, una relación de contraprestación recíproca, una implicación personal y un marco temporal de ejecución.

Hay que tomar en cuenta que en todo proceso de enseñanza-aprendizaje siempre existe un conjunto de acuerdos tácitos entre el profesor y los estudiantes, que se expresa como el resultado de un conjunto de códigos y pactos implícitos y explícitos que regulan los comportamientos, las interacciones y las relaciones. Lo que el contrato de aprendizaje pretende hacer es, en primer término, explicitar parte de estos acuerdos y, en segundo lugar, intencionar un proceso de enseñanza-aprendizaje más consciente y más responsable, en un aula diversificada, en tiempo, espacio, contenido, metas, etc. El propósito es pasar de un sistema educativo basado en la transmisión de la información a otro sistema que pretende provocar la emancipación. Los principios básicos que debe poseer este contrato de aprendizaje, son: a) consentimiento mutuo; b) aceptación del estudiante; c) negociación en torno a los diferentes elementos susceptibles de ser negociados; d) compromiso para cumplir el contrato por parte del estudiante y del profesor.

Por supuesto que la negociación se realiza sobre la base de una estructura, donde hay elementos que se pueden personalizar y que el estudiante puede elegir y otros que vienen dados. En el fondo, mediante esta técnica hay un margen para que el alumno pueda modificar y adaptar, en un cierto rango, las actividades y los criterios de valoración de dichas actividades.

Si los roles del docente y del estudiante son comprendidos y complementados de una manera diferente a cómo se determinan en el sistema educativo convencional, perfectamente es posible modificar el tipo de actividad del docente y distribuir la mirada evaluadora entre los participantes de un grupo curso. El rol de controlador y vigilante del profesor, cambia al de un diseñador, investigador y facilitador del aprendizaje. Esta flexibilidad es, sobretodo, posible, si se considera el uso de herramientas computacionales, que permiten recoger, manejar, automatizar y procesar, de manera eficiente, grandes cantidades de información.