actividades de aprendizaje

Qué son las actividades de aprendizaje

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Definición actividades de aprendizaje

Desde el punto de vista del aprendizaje, entendido en un sentido amplio, como se definió en el capítulo primero de este libro (“cualquier cambio relativamente permanente en la conducta, como consecuencia de una experiencia”), toda actividad que llevamos a cabo puede constituirse como actividad de aprendizaje, en la medida que responda a objetivos educativos.

Las actividades que llevamos a cabo (que transforma el mundo que nos rodea y modifica nuestra experiencia) se expresan de diferentes formas y con distintos niveles de complejidad. Hay actividades que ponen en juego, principalmente, nuestro intelecto, otras nuestra emoción y otras nuestra capacidad física. Podríamos precisar más y decir que involucran, en mayor o menor medida, alguna(s) de nuestras inteligencias, basándonos en la teoría de las inteligencias múltiples de Garner (1983): musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal e intrapersonal. Por supuesto, que ninguna de estas inteligencias funciona de manera aislada. Así, por ejemplo, un niño que desarrolla habilidad para escribir, utiliza, de manera destacada, una inteligencia de tipo lingüística, pero cuando escribe, también se vale de una inteligencia motriz, que le permite manipular el teclado o dibujar las palabras con un lápiz. En este mismo sentido, las actividades, no solo involucran nuestra inteligencia de distintas maneras, sino que, también, lo hacen con diferentes niveles de complejidad: para entender y resolver ecuaciones de segundo grado, una persona necesita, primero, entender las ecuaciones de primer grado y antes, saber realizar operaciones de reversibilidad numérica. Algo similar ocurre cuando una gimnasta o un bailarín llevan a cabo una rutina de ejercicios con el cuerpo: antes necesitaron que aprender a coordinar muchos movimientos, fortalecer la musculatura y mejorar la flexibilidad.

Hay actividades que se relacionan, simplemente, con el comportamiento que pone de manifiesto una persona a través de sus capacidades; otras, en cambio, proyectan estas capacidades en alguna herramienta, instrumento, artefacto o prótesis, amplificando las posibilidades de transformación que tiene el sujeto en relación al mundo. Por ejemplo, en el plano de la transformación material de un determinado paisaje, el uso de maquinarias multiplica cientos de veces las capacidad que tiene una persona para actuar mediante su cuerpo. En el ámbito de los operaciones matemáticas y contables, el uso de hojas de cálculo, a través de la computadora, permite realizar procesos sumamente complejos en tiempos muy reducidos. En el ámbito del pensamiento espacial y el diseño gráfico, las aplicaciones de manejo de imágenes y figuras en 2D y en 3D, sirven para crear, virtualmente, todo tipo de elementos y espacios de tipo visual. Actualmente, una cantidad innumerable de actividades se llevan a cabo mediante herramientas digitales que amplifican las capacidades de las personas hasta límites nunca antes conocidos en la historia de la humanidad.

Desde otro punto de vista, las actividades que lleva a cabo un sujeto pueden ser de carácter individual o articularse con las actividades de otros sujetos, formando parte de una acción o trabajo colectivo. Para que exista este trabajo colectivo, se requieren objetivos transpersonales, que den coherencia y cohesión a las acciones individuales. Desde épocas muy antiguas, diferentes grupos humanos, culturas y civilizaciones han conseguido articular la actividad de las personas para transformar, de acuerdo a sus creencias y aspiraciones, el mundo que les ha tocado vivir. En muchos casos, la acción mancomunada de los individuos ha sido conseguida a través de la violencia, la manipulación y el miedo. La esclavitud, el sometimiento social y la explotación económica son ejemplos claros de la articulación de la actividad individual en función de objetivos que van más allá de los sujetos, y que tienen como factor común, la negación de la subjetividad libre del otro, la cosificación de su intencionalidad. Ahora bien, también es posible, articular las acciones individuales no sobre la base de la violencia, sino de objetivos colectivos, que son incorporados por cada sujeto en función de una empresa que los trasciende, pero que asumen con libertad. Es este espíritu el que da origen a procesos de organización, participación y convivencia social, como algunas modalidades de democracia. En el plano educativo, la manera como se plantean y desarrollan las actividades que involucran al estudiante en trabajos de grupo, también enseña cómo abordar tareas colectivas en un ámbito social más amplio. Por ejemplo, aquellas actividades grupales, donde los alumnos se distribuyen partes de una tarea; responden por el segmento que les ha “tocado”, sin compartir objetivos y sin asumir una responsabilidad conjunta; e intentan comprometerse con aquello que demanda menos esfuerzo, en el fondo, lo que están haciendo es prepararse para funcionar en una sociedad individualista y mecanizada, donde el trabajo está dividido y donde los sujetos operan como un engranaje dentro de un sistema productivo que los utiliza.

El siguiente esquema representa las principales características que podemos distinguir en las actividades de aprendizaje.

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