el aprendizaje

El aprendizaje

1.- ¿Qué es el aprendizaje?

Hay tres elementos que definen el aprendizaje, sobretodo desde el punto de vista de la evaluación:

El primero, tiene que ver con que el aprendizaje es un proceso interno que tiene lugar en el sujeto que aprende. No es posible, por lo tanto, llevar a cabo una observación directa del aprendizaje, sino, más bien, constatar algunos de sus efectos y consecuencias: cambios en la conducta, nuevas capacidades de hacer, incluso, modificaciones neurológicas en el cerebro.

El segundo elemento a considerar es que, al hablar de aprendizaje implícitamente estamos incorporando una valoración en el cambio de comportamiento de la persona o del organismo que aprende. Los organismos están en permanente proceso de transformación al interactuar con el medio. Algunas de estas transformaciones son voluntarias, otras involuntarias; algunas ocasionales y otras duraderas o permanentes. No todas estas transformaciones se consideran y se evalúan como aprendizajes.

Por último, un tercer elemento a tomar en cuenta es que el aprendizaje involucra siempre una forma de adaptación. Quien aprende, se adapta. Bien o mal, pero se adapta. Depende del ojo de quién observa o de quien emite un juicio. El aprendizaje no ocurre en abstracto. Tiene que ver con la manera en que un organismo genera respuestas ante una situación determinada, para conseguir adaptarse. Entender las cosas de esta forma, en el caso del aprendizaje de los seres humanos, nos conduce a considerar el tema de los fines en las acciones.

2.- ¿Quién aprende?

Todos los seres humanos, desde el momento en que nacemos hasta que morimos, nos encontramos, sin interrupción, en un proceso de aprendizaje. Pero no solamente eso. También las organizaciones humanas aprenden, en conjunto, con los sujetos que las intervienen. En rigor, son los seres humanos que manejan y participan de dichas organizaciones quienes aprenden, sin embargo, se trata de un aprendizaje “transpersonal”, es decir, que trasciende a los individuos que conforman la organización. Por supuesto, que este fenómeno se extiende hasta las sociedades y es la base de lo que constituye la “historicidad” de nuestra especie. El lenguaje, la ciencia, la capacidad de calcular y de predecir muchos de los comportamientos de la naturaleza y del cosmos, son parte de los aprendizajes que el ser humano ha ido acumulando y transmitiendo de generación en generación. Existe, por tanto, además de un aprendizaje individual, uno social e histórico, así como también, uno organizacional.

En la educación formal, quien, se supone, que aprende es el estudiante. El currículum explícito está elaborado para orientar la actividad académica, determinando objetivos o competencias, contenidos, actividades y procedimientos de evaluación, con el propósito de fomentar o producir el aprendizaje en los estudiantes.

Cabe la pregunta, ¿por qué razón se considera que en la escuela, institutos y universidades sólo aprenden los estudiantes? ¿Por qué es el actor principal, para quién ha sido elaborado el proceso? Seguramente este factor incide, pero no alcanza a explicar por qué seguimos teniendo una visión tan reducida del aprendizaje y de la evaluación. Es probable que la idea de que en una institución educativa todos aprenden y de que, por lo tanto, es necesario que este aprendizaje sea consciente, intencionado, reflexivo y participativo, para beneficiar a todos y cada uno de los integrantes del sistema, no encaje bien en el paradigma mercantilista que hoy en día tiene capturada a la educación. Definitivamente, es más sencillo aplicar el modelo de negocio a las estructuras jerárquicas que existen en la actualidad, donde se distingue un servicio que alguien utiliza, alguien paga por él, hay un prestador, un cliente y empleados que hacen el trabajo de enseñar.

3.- Los saberes

Como ya ha sido mencionado, en educación suelen identificarse tres tipos de contenidos o saberes: saber conceptual, saber procedimental y saber actitudinal. El saber conceptual, corresponde al conocimiento de datos, hechos, conceptos y principios, declarados por medio del lenguaje. Puede referirse a contenidos aprendidos de forma literal (conocimiento factual) o a partir de conceptos, principios y explicaciones (conocimiento conceptual). El saber procedimental, corresponde a un conocimiento práctico, vinculado a la ejecución de procedimientos, estrategias, técnicas, habilidades, destrezas, métodos, etc. Constituye el saber que se necesita para realizar un conjunto de acciones que permiten alcanzar un determinado fin. El saber actitudinal, se expresa a través de la incorporación de actitudes, valores y normas.

Aprender algo, significa transformar las posibilidades que se tienen a la mano y, por lo tanto, conlleva un cambio en el punto de vista. Desde esta perspectiva, habrá aprendizajes que son más o menos significativos. Lamentablemente, en la educación formal y, particularmente, en la escuela, muchos de los aprendizajes que se pretende que los estudiantes adquieran son completamente irrelevantes e innecesarios. Ni siquiera permiten apropiarse de aquello que se le llama “cultura general”. Por el contrario, en varios sistemas educativos hoy vigentes, lo que mejor se consigue en los estudiantes es aniquilar su interés por la cultura, la historia, el arte, la religión, el conocimiento científico y no científico, y la investigación.

A partir de lo anterior, la distinción entre saber conceptual, procedimental y actitudinal es algo inexacta y artificial. Todo aprendizaje se expresa en una forma de hacer y toda acción lleva implícita una actitud del sujeto que la realiza. Así mismo, los conceptos se utilizan, prácticamente, para aprender cualquier cosa: vivimos en el lenguaje, pensamos en el lenguaje y nos comunicamos con otras personas mediante el uso del lenguaje.

El saber actitudinal no está separado del saber conceptual, ni del saber procedimental. Se aprende desde una determinada actitud y la capacidad de reflexionar en torno a esta actitud, como una disposición corporal, emocional y mental que, además de ser la base de la acción, nos coloca en relación con otras personas, constituye una herramienta fundamental para el proceso de crecimiento y desarrollo del ser humano.

Qué enseñar debiera responder a un proceso de negociación entre el docente, que representa el interés de la sociedad y del sistema educativo, y el del estudiante, que es el sujeto que habrá de incorporar una herramienta de conocimiento que amplíe sus posibilidades de adaptación en el mundo. Un mundo transformado y construido por cientos de generaciones que han acumulado experiencia, conocimiento, saber, cultural, tecnología y ciencia. Del mismo modo, la evaluación debe responder a un proceso de negociación y de transferencia del conocimiento. Negociar los criterios de logro. El profesor aporta la mirada del especialista. El estudiante es el sujeto que aprende y sabe lo que ha aprendido. La principal función del profesor, es abrir y mostrar caminos al educando. Si hay un compromiso real del estudiante para adquirir ciertos saberes, la valoración del proceso que lleva a cabo tiene la posibilidad de ser auténtica. Siempre se realiza para apoyar, orientar, y buscar el bienestar del estudiante.

4..- La finalidad de la educación

En un plano general, cada uno de los integrantes de una sociedad posee determinadas expectativas en torno a lo que debiera ser y hacer la educación formal, en las distintas etapas de desarrollo del ser humano y, especialmente, de las personas que pertenecen a dicha sociedad. Se supone que en una sociedad democrática, estas expectativas y aspiraciones debieran traducirse en los fines que persigue el sistema educativo en sus diferentes niveles.

Si queremos una educación que este al servicio de la libertad, del desarrollo y del bienestar del ser humano y no en función de los intereses de los grupos de poder que manejan la economía, necesitamos que los fines de la educación estén en manos de la gente, de los ciudadanos. Necesitamos que, en términos sociales y políticos, la reflexión en torno a los fines de la educación exista; que no sea algo que se da por hecho o que se cree que es materia de los especialistas. Los especialistas están para orientar los procesos, para iluminarlos, para darles forma, para traducir su conocimiento en un lenguaje comprensible y universal, no para ser parte de una maquinaria que ha arrebatado el sentido y la dirección de dichos procesos de las manos de la gente.

5.- Método de aprendizaje

Una vez que hemos intentado responder a la preguntas ¿quién aprende, qué y para qué?, nos enfrentamos a la pregunta del ¿cómo? y, de este modo, llegamos al concepto del método. La palabra “método”, proviene del griego methodos (“camino” o “vía”) y se refiere al procedimiento utilizado para llegar a un fin. Su significado original se relacionaba el camino que conduce a un lugar.

Para determinar el camino más adecuado y eficiente que una persona necesita para aprender algo, será de mucha utilidad tomar en consideración el conocimiento y la investigación que existe en el campo de la psicología del aprendizaje y de la neurociencia.

las siguientes son orientaciones prácticas para la elaboración de un método de aprendizaje:

  1. Planificar el desarrollo de la memoria en sentido amplio

  2. Cuando el aprendizaje depende de la enseñanza, una condición fundamental es que el aprendiz confíe, tanto en el proceso que le plantean para aprender, como en la persona que enseña.

  3. Determinar objetivos claros del proceso de aprendizaje. Debe ser objetivos concretos, no abstracciones.

  4. Los objetivos deben ser interiorizados por el aprendiz. No deben ser impuestos desde afuera.

  5. Comprometer la atención. Correcta intensidad del estímulo. Ni muy baja, ni tan alta que genere ruido.

  6. Generar un espacio cómodo en términos emocionales.

  7. Potenciar un canal de estímulos que sea adecuado para el receptor: visual, auditivo, etc. Complementar canales.

  8. El aprendizaje debe ser una experiencia con sentido y significado

  9. Utilizar mapas, esquemas y categorías

  10. Complementar el aprendizaje individual, con un aprendizaje colectivo interactivo

  11. Aprovechar los tres primeros años de vida

  12. Ingerir alimentos que ayuden al aprendizaje

  13. Procesar más información de la que se pretende aprender, sin saturar, por supuesto. Los input pueden generarse tiempo después de que esta información es procesada.

  14. Utilizar diversos sistemas para recordar información. Complementar estos sistemas con la memoria espacial/autobiográfica.

  15. Crear un ambiente de aprendizaje de baja amenaza y alto desafío. Ayudan a este ambiente: respirar un aire limpio y bien oxigenado, alternar períodos de actividad y quietud corporal. Generar confianza. Disponer de recursos apropiados cuando se plantea algún tipo de desafío. Utilizar juegos y fomentar el humor.

  16. Fomentar emociones y creencias positivas, ya que juegan un papel de primera importancia en el desarrollo y la actividad de la memoria. La emoción energiza la memoria y activa el cerebro. Abordar el error como parte del proceso de aprendizaje y no como sanción.

  17. Fomentar el uso de la memoria a corto y largo plazo, y crear en los estudiantes la capacidad de reflexionar en torno a su uso y funcionamiento. La información pasa de la memoria de corto plazo a la de largo plazo a través del repaso y la repetición.

  18. Existen tres tipos de aprendizaje: a) el aprendizaje emocional, que es rápido, indeleble y no requiere esfuerzo. La adrenalina, la noradrenalida y la dopamina fijan esta forma de aprendizaje. b) El aprendizaje cognitivo ejecutivo emocional, que es lento, requiere esfuerzo y es fácil de olvidar. c) El aprendizaje cognitivo ejecutivo intelectual, que es lento, requiere tiempo y esfuerzo, es difícil de retener y fácil de olvidar. Los dos últimos, exigen de nuestro organismo (unidad cuerpo, cerebro, mente) un tipo de atención consciente, selectiva y sostenida, es decir, requieren esfuerzo.